El presidente de Colombia, Gustavo Petro, volvió a lanzar una acusación fuerte: dice que antes de su reunión con Donald Trump en la Casa Blanca intentaron sabotearlo.
Según su relato, el plan era introducir sustancias en su vehículo oficial para arruinar el encuentro
Petro contó que las horas previas al viaje fueron tensas. Asegura que no encendieron las luces para que aterrizara el helicóptero presidencial, lo que lo obligó a mantenerse durante horas sobre el mar por temor a un ataque.
También habló de un general al que habría apartado por recibir órdenes extrañas, aunque no dio nombres ni mostró evidencias.
Y aquí viene lo que mantiene el debate abierto: hasta ahora, ni la Fiscalía ni la Policía colombiana han confirmado que exista una investigación.
No hay comunicados oficiales ni pruebas públicas que respalden la denuncia.
No es la primera vez que el mandatario habla de complots en su contra. Pero, nuevamente, el país escucha acusaciones muy graves mientras las instituciones guardan silencio. ¿Amenaza real o afirmaciones sin respaldo? La pregunta sigue en el aire.






