El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una advertencia que volvió a tensar el ambiente con Canadá: no permitirá la apertura del nuevo puente internacional que conectará Detroit con Windsor hasta que, según él, su país sea “completamente compensado” y tratado con el respeto que merece.
El mensaje lo publicó en Truth Social y fue directo, sin diplomacia y en mayúsculas: quiere negociaciones de inmediato.
La estructura, que comenzó a levantarse en 2018 sobre el río Detroit, cuesta alrededor de 4,700 millones de dólares. Aunque será una propiedad compartida entre Canadá y el estado de Michigan, el financiamiento salió totalmente del lado canadiense. Si todo avanza según el calendario original, debería inaugurarse este mismo año.

Pero el puente no llega en un momento cualquiera
Desde su regreso a la Casa Blanca en 2025, Trump ha protagonizado varios roces con Ottawa, especialmente por comercio. Hace apenas semanas, Washington amagó con aplicar aranceles de hasta el 100% luego de que el primer ministro Mark Carney avanzara en acuerdos con China. Incluso, aunque ahora ya no lo repite tanto, Trump insistió durante meses en que Canadá podría convertirse en el “estado número 51”.
Mientras tanto, Carney respondió recientemente —sin nombrarlo— que el sistema global atraviesa una ruptura.
Así que la pregunta queda en el aire:
¿será este puente un símbolo de unión… o el nuevo escenario del pulso político entre dos socios históricos?






