Un reloj que no mide horas ni minutos acaba de dar la alarma más aterradora de la historia: el “Reloj del Juicio Final” se ha adelantado a 85 segundos de la medianoche.
Y no es ficción: este símbolo creado por científicos hace más de 75 años refleja qué tan cerca estamos de un colapso global.
La advertencia no llega sola. El mundo enfrenta una tormenta perfecta:
- Tensiones nucleares que podrían explotar en cualquier momento, desde la guerra en Ucrania hasta la rivalidad entre India y Pakistán.
- Cambio climático extremo, con olas de calor, sequías e inundaciones que golpean sin pausa.
- Avances tecnológicos sin control, como la inteligencia artificial y la biotecnología, que podrían convertirse en amenazas gigantes.
Los expertos insisten: no es un pronóstico fatalista, sino una llamada de atención.

Todavía podemos cambiar el rumbo, pero el tiempo se agota.
Cada decisión global —de cooperación internacional a regulaciones tecnológicas y climáticas— cuenta.
La pregunta ahora es: ¿hacemos algo antes de que el reloj marque la medianoche, o dejamos que los 85 segundos se conviertan en historia?






