New England Patriots y Seattle Seahawks se enfrentarán en una final histórica, pero el partido ya quedó en segundo plano.
La edición 60 del Super Bowl llega cargada de simbolismo: por primera vez, la presencia latina marcará tanto el campo de juego como el escenario del medio tiempo… y eso no le gustó nada a Donald Trump.
El expresidente anunció que no asistirá al evento en Santa Clara y aprovechó para lanzar un dardo directo al show musical encabezado por Bad Bunny, al que calificó como “una elección terrible”.
Sus palabras no pasaron desapercibidas, especialmente porque el artista puertorriqueño ha sido uno de los críticos más visibles de las políticas antimigrantes impulsadas por Trump.
Bad Bunny hará historia como el primer artista masculino latinoamericano en liderar el espectáculo del medio tiempo, con un show que promete ser mayoritariamente en español.
Lo acompañará Green Day, una banda que tampoco ha ocultado su rechazo al expresidente. El mensaje es claro y el escenario, gigantesco.
En un país sacudido por tensiones migratorias y protestas recientes, el Super Bowl se convierte otra vez en algo más que deporte: un reflejo de la división, la cultura y el poder del entretenimiento.






