Durante la mañana del pasado miércoles 27 de agosto, la secretaria de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, Kristi Noem, presentó un reporte sobre la disminución de los ingresos irregulares por la frontera de EE. UU. con México. Por ello, autorizó la construcción de más kilómetros de muro para evitar por completo el cruce de migrantes.
“Llevamos tres meses sin ingresos irregulares a este país. Quiero agradecer al Departamento de Defensa por todo el trabajo que ha hecho. Nos ha ayudado a hacer la frontera mucho más segura. Hemos arrestado y llevado ante la justicia a cientos de miles de delincuentes que han dañado al pueblo estadounidense”, agregó Kristi Noem.
“Es un enorme trabajo en la frontera. Teníamos a millones y millones de personas por acá, pero en los últimos tres meses cero han llegado”, aseguró la secretaria de Seguridad, quien mencionó que la construcción de un nuevo tramo del muro en Texas no necesitaba recibir autorización por motivos ambientales, debido a su ubicación.
Por el momento, el muro se sigue pintando de negro para que, con el calor, los inmigrantes indocumentados desistan de su intención de escalarlo, de acuerdo con la secretaria Noem. Ante este escenario, surgió la duda sobre en qué parte de Texas se construirán los nuevos ocho kilómetros de muro, de al menos nueve metros de altura.
¿En qué parte de Texas se construirá el nuevo muro?
Conforme a lo expuesto por la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, el proyecto del nuevo muro contempla ocho kilómetros de barrera de nueve metros de altura en los condados de Starr e Hidalgo, dentro del Valle del Río Grande, una de las zonas con mayor actividad migratoria en la frontera de la nación.
Por su parte, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) indicó que los nuevos tramos forman parte de un contrato que ya está en marcha y que cuenta con los fondos asignados en diciembre del 2020, por lo que únicamente necesitaban la autorización del Departamento de Seguridad.
Actualmente, la CBP se encuentra desarrollando casi 160 kilómetros de nuevas barreras fronterizas en distintas etapas de ejecución y planificación. Por ello, la oficina de protección fronteriza reveló que muchos de esos tramos fueron aprobados hace 5 años, durante el primer mandato presidencial del magnate republicano Donald Trump.
Según Noem, los recursos de la CBP se utilizarán para “edificar una combinación de barreras primarias y secundarias”, por lo que la infraestructura permitirá a los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) contar con información y vigilancia en tiempo real, así como con mejor movilidad y acceso.
De acuerdo con la secretaria de Seguridad, próximamente habrá barreras acuáticas y caminos de patrullaje, además de un aumento en la tecnología para la integración de los cambios, como la instalación de más cámaras, luces y sensores, con el fin de mejorar los mecanismos necesarios para interceptar actividades ilegales de manera efectiva.
“Los proyectos realizados bajo esta licencia son pasos clave para fortalecer la seguridad en la frontera sur y consolidar el compromiso con la protección fronteriza”, concluyó la CBP, aunque los defensores de la conservación natural alertan que la nueva barrera pondrá en riesgo la vida silvestre y aislará a la comunidad del río Grande.
(PL)