Hoy, el país es sede de la 19.ª edición de la competencia Fuerzas Comando 2025, que reúne a las fuerzas especiales de distintas naciones de Norteamérica, Centroamérica y Sudamérica.
Este evento es organizado por el Comando Sur de los Estados Unidos, en coordinación con El Salvador como país anfitrión. La elección de la nación como sede de la competencia refleja el reconocimiento al esfuerzo de esta administración en el fortalecimiento de la seguridad pública y al entorno pacífico que se vive. Con ello, se refuerza el liderazgo del territorio en el ámbito regional, así como su papel en la promoción de alianzas estratégicas en materia de seguridad.
«Durante las competencias se realizará un seminario de líderes de alto nivel, donde participarán los oficiales senior; es decir, las altas autoridades militares de los países en competencia”, subrayó el ministro de la Defensa Nacional, René Merino Monroy.
El funcionario señaló que el nivel de competitividad de la competencia, que inició en 2004, actualmente, es más elevado, ya que ahora se cuenta con la participación de fuerzas armadas que cuentan con un gran potencial operativo, como Chile, Argentina, Ecuador y Colombia, que anteriormente no participaban.
«Hemos puesto nuestro mejor esfuerzo para representar de la mejor manera a nuestro país y a nuestra institución. El comandante general del Comando Sur de los Estados Unidos, Alvin Holsey, vendrá el 28 de agosto a participar en la conferencia de los líderes de alto nivel y para la clausura. El objetivo es ir unificando, a escala internacional, capacidades para hacer frente a las amenazas transnacionales como el narcotráfico, el terrorismo y compartir experiencias entre naciones», enfatizó.
El evento finalizará el 29 de agosto, en la competencia se medirán las destrezas a través de diferentes actividades: prueba de tiro, de obstáculos, física, acuática (en el lago de Ilopango, marchas forzadas, y rescate de rehenes.
El evento será un espacio para compartir las mejores prácticas en operaciones especiales, contribuyendo a mejorar la preparación y capacidad de respuesta ante riesgos comunes. Este tipo de competencias demuestra que los logros alcanzados en el combate a la criminalidad se traducen en confianza internacional.